Las características de las calizas han desencadenado una serie de acontecimientos naturales e históricos

Desde hace menos de 2 millones de años el río Lozoya ha formado a su paso por las cuestas calizas del Pontón de la Oliva, un barranco de más de 160 m de profundidad. En este barranco, durante el pleistoceno habitaban hipopótamos, macacos y un tipo de hienas convirtiéndolo en el yacimiento cuaternario más antiguo de Madrid.

Durante el encajamiento del río quedaron descubiertas algunas cavidades como la Cueva del Reguerillo. Las calizas aquí se encuentran en un avanzado proceso de karstificación que ha generado hasta tres niveles diferenciados y más de 10 kilómetros de galerías. En la cueva se han hallado abundantes fósiles, restos óseos de osos de las cavernas y grabados rupestres.

Este punto donde el río Lozoya corta las calizas parecía un sitio idóneo para hacer una presa. Así bajo el reinado de Isabel II, entre 1851 y 1858, se construyó la presa más antigua de Madrid, el Pontón de la Oliva. Obra infructuosa porque al realizarse sobre un sistema kárstico con conductos y cuevas generaba continuas filtraciones.

Puedes descargar el folleto “Lugares de interés geológico” en castellano o inglés para conocer más sobre los episodios de una historia que ilustra nuestro diverso paisaje.

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