
Plan de Sostenibilidad
Eje 1 Transición Ecológica Actuaciones que revalorizan el cuidado de los activos naturales y patrimoniales del municipio mediante la puesta en marcha de una infraestructura

Eje 1 Transición Ecológica Actuaciones que revalorizan el cuidado de los activos naturales y patrimoniales del municipio mediante la puesta en marcha de una infraestructura
Los hornos de leña de Patones de Arriba son un testimonio invaluable de la vida rural del pueblo. Usados principalmente para cocer el pan, estos hornos eran parte esencial de la vida diaria, no solo para la alimentación, sino también como puntos de reunión para las familias.
A mediados del siglo XX, Patones de Arriba llegó a tener hasta 20 hornos en funcionamiento, pero hoy en día solo quedan una media docena, la mayoría en la calle del Despeñadero. Estos hornos, construidos con materiales locales como pizarra, son testigos de una tradición milenaria que ha llegado hasta nuestros días.
Uno de los rincones más emblemáticos de Patones de Arriba es el lavadero y la fuente conocida como «Fuente Nueva». Construida en 1908, esta fuente abastecía de agua a los vecinos y, junto al lavadero, formaba un importante punto de encuentro social. Durante muchos años, las mujeres del pueblo utilizaban este espacio para lavar la ropa y encontrarse, mientras que los hombres solían reunirse en la taberna cercana.
Hoy, la fuente conserva su encanto original, con sus dos caños y su gran pilón, mientras que el lavadero sigue siendo un símbolo de la vida cotidiana de antaño. Si tienes suerte y el clima es favorable, podrás ver cómo el agua forma una hermosa cascada tras cruzar el pequeño puente de pizarra.
Las eras de Patones de Arriba son unas de las “terrazas” de piedra más antiguas del pueblo, dispuestas en bancales escalonados. En su origen, estas explanadas servían para la trilla del cereal, un proceso agrícola que permitía separar el grano de la paja y preparar los cultivos para el consumo.
Aunque hoy se utilizan como miradores, estas eras son una ventana al pasado agrícola de Patones. En el siglo XVIII, los vecinos debían trabajar durante el mes de julio en la trilla, una labor que requería el uso de mulas y bueyes, y que exigía un esfuerzo enorme sin la maquinaria moderna.
En la parte más alta del pueblo, encontrarás una serie de construcciones que parecen haber quedado olvidadas con el tiempo. Sin embargo, los tinados y arrenes tienen una profunda conexión con la vida rural de Patones. Los tinados, construidos en pizarra, eran utilizados para resguardar los rebaños de cabras y ovejas, mientras que los arrenes servían para almacenar y proteger los cultivos y el ganado.
Estas estructuras, que hoy parecen ruinas, fueron vitales en su época, ya que sostenían la economía agrícola y ganadera del pueblo. Si te diriges hacia la parte alta de Patones, podrás disfrutar de unas vistas impresionantes mientras descubres la función histórica de estas construcciones.
Patones de Arriba es famoso por sus casas construidas en pizarra, que confieren al pueblo su particular carácter y estética. La evolución de sus viviendas nos cuenta la historia del lugar, desde las pequeñas y primitivas construcciones de una sola planta hasta las casas de dos alturas con teja árabe que datan del siglo XVIII.
En el recorrido por el pueblo, se puede observar cómo las casas más antiguas, que usaban materiales locales como pizarra, madera y jara, se han ido adaptando con el paso de los siglos. La planta baja de muchas de estas viviendas solía ser un único espacio destinado tanto a la cuadra de los animales como a la cocina, donde las chimeneas de pizarra eran esenciales para la calefacción y la curación de alimentos.
En la vida de cualquier escapada rural, visitar la iglesia del pueblo es una de las experiencias más enriquecedoras. En Patones de Arriba, la Antigua Iglesia de San José, que data de 1653, no solo es un testimonio de su historia religiosa, sino también un centro cultural y turístico vital para la comunidad.
Originalmente una ermita con campanario, fue convertida en iglesia en 1753 y se utilizaba para el culto local hasta el traslado de la población a Patones de Abajo. En el siglo XIX, fue abandonada y, a partir de los años 90, reconstruida como el Centro de Iniciativas Turísticas, Educativas, Culturales y de Ocio (CITECO). Hoy en día, alberga la Oficina de Turismo, una sala de exposiciones y una maqueta del pueblo.
Lo más curioso de esta iglesia es su construcción. Aunque se ubica en una de las zonas más tradicionales del pueblo, sus muros no están hechos de la típica pizarra, sino de piedra caliza, lo que le otorga un aspecto único. A pesar de los años, se conserva una pequeña capilla con una imagen de la Virgen de las Candelas, recordando su antiguo uso religioso.